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11 noviembre, 2008

CREATIVIDAD, ORIGINALIDAD Y SORPRESA

Éstas son premisas básicas en un guión, según la guionista Alicia Luna, ganadora de un Goya por "Te doy mis ojos", quién abrió el IV Encuentro de Guionistas y Desarrollo de Guiones que tuvo lugar en el Ateneo de Madrid el día 5 pasado. Premisas de las que carece el cine español, según la propia ponente y parte de los asistentes.

Así de fuerte empezamos y -aunque no lo parezca- no nos dedicamos a poner a parir al cine español sino a tratar de ver qué podemos hacer los guionistas para cambiar esto, no en balde somos nosotros el primer eslabón de la cadena de la que al final cuelga un producto llamado película. Como ya imaginais hubo muchas preguntas -todas las que nos hemos hecho tantas veces y alguna más- y muy pocas respuestas.

¿Por qué todos, o casi todos, los guionistas se convierten en directores de sus propios guiones? ¿Por qué los directores se convierten en guionistas y sólo dirigen sus propios guiones? ¿Un buen guionista es por definición buen director? y por lo mismo ¿Un buen director es un buen guionista?


¿Por qué las productoras no encuentran directores que quieran dirigir guiones de otros? ¿Por qué los productores se quejan de la falta de imaginación de los guionistas y los guionistas de que los productores no quieren nada imaginativo, nada que no sean historias intimas, en interiores y muy baratas?

¿No hay creatividad? ¿Escribimos siempre los mismos argumentos?


Y qué pasa con "REC", "El Orfanato", "Los cronocrímenes" o "El rey de la montaña". Luis Alejandro Berdejo prepara "The new daughter" con Kevin Costner y Rafa Cortés, está filmando Dakota, una comedia negra sobre un español en Nueva York. El guión es de Jordi Galcerán, (El método Grönholm).

La mayor parte de esta gente no se limitó a quejarse, a poner a caer de un burro a todo el mundo, y a decir que ellos son buenísimos guionistas, que tienen estupendas ideas pero que no hay productores, ni dinero, ni industria... (qué es verdad, qué no lo hay) No, se pusieron manos a la obra y con mejor o peor resultado (creo que en general bastante mejor que peor) han sido capaces de hacer las películas que querían hacer, películas que cumplen con las premisas de CREATIVIDAD, ORIGINALIDAD y SORPRESA. ¿O no?



20 septiembre, 2007

Parole, parole, parole...

Hace ya algún tiempo, una amiga, directora de cine, hizo un pase de su película antes del estreno para un pequeño grupo de personas de su confianza. Tras la proyección, nos fuimos a la terraza de un bar en una placita próxima para tomar unas cervezas y charlar sobre la peli. Entre los que se apuntaron a la charleta cervecera estaba Víctor Erice.

Soy una mitómana lo reconozco y por Erice siento una gran admiración pero lo que me parece verdaderamente fascinante es su singularidad como persona, o sea él mismo, ese halo de misterio y silencio que le mantiene apartado de los brillos y oropeles del cine, sus peculiares relaciones con los productores que -según dicen- han propiciado que en más de tres décadas de profesión sólo haya dirigido tres películas y mira por donde, justo por esas fechas, había sido apartado del proyecto de lo que hubiera sido la cuarta, la adaptación de ‘El embrujo de Shangai’, la novela de Juan Marsé que finalmente dirigió Trueba.

La película de mi amiga era desde luego el principal motivo por el que estábamos allí pero tras los comentarios y opiniones que la cuestión requería, poco a poco las conversaciones fueron yendo por otros derroteros.


Yo estaba sentada frente a Erice deseosa de que nos contara lo que había ocurrido con el proyecto frustrado o por qué su mejor película, "EL SUR", no se llegó a terminar o por qué prefería hacer películas con las historias de otros o simplemente oírle hablar del cine en general o de lo que fuera... Nada, imposible, la conversación la había monopolizado otro personaje sentado a mi derecha (cuyo nombre me reservo) un novelista de serie negra, también guionista, que no paraba de hablar de sí mismo: sus viajes, sus proyectos, su, su, su... , para acabar despotricando sobre la televisión, el cine, la falta de ideas de los jóvenes, lo malo que era todo, etc., etc., y para convencer a la audiencia, el interfecto utilizaba unos argumentos llenos de lugares comunes, carentes de todo interés. Mientras hablaba se dirigía constantemente a Erice que sin decir palabra, fumaba y bebía de vez en cuando un sorbo de su cerveza hasta que el guionista-novelista de serie negra le espetó a bocajarro: "¿Por qué crees que no arranca el cine español?". Erice se tomó su tiempo, bebió un largo trago de cerveza y dijo: "Porque en las películas se habla demasiado".

En ese momento lo tomé como una indirecta al verborrágico guionista-novelista de serie negra, pero algo más tarde, cuando quedamos sólo unos pocos, tuve ocasión de comprobar que eso era en realidad lo que pensaba.

Hoy, cinco años después, eso es lo que yo opino de las series de TV españolas: SE HABLA DEMASIADO, pero de esto ya "hablaremos" en otro post.

Os dejo con una secuencia de "El Sur" en la que -a mi juicio- se habla lo justo.