12 marzo, 2007

El vagabundo de las estrellas

Mientras Rajoy disfrutaba de su manifestación -tan rojigualda, tan hermosa: "lo más bonito que he visto en mi vida" (sic)-, una servidora trataba de reconciliarse con el mundo, el demonio y la carne. Así que, tras pecaminoso refocile carnal, me dispuse a terminar de conciliar la triada disfrutando de unos capítulos de "El ala oeste de la Casa Blanca" (5ª Temporada) y allí, en el capítulo décimo tercero, descubrí junto a Josh Lyman que entre la información de nuestro planeta que las naves Voyager llevan por el espacio interestelar está "Dark Was the Night", una canción de Blind Willie Johnson, un músico de los años 20 y con una terrorífica historia.

Willie Johnson se quedó ciego con siete años, cuando su madrastra le echó cal viva a los ojos para vengarse de su padre, que la había golpeado al encontrarla con otro hombre. Este terrible suceso le llevó a mendigar en la calle, donde cantaba y tocaba la guitarra por unas monedas.



Llegó a grabar unas treinta canciones pero seguía siendo extremadamente pobre, tanto que, por no se sabe qué extrañas circunstancias, se quemó su casa y como no tenía donde ir se quedó a vivir entre las ruinas quemadas.
A las dos semanas murió de una pulmonía sin sospechar que su música, sus canciones, su voz, considerada como la más pura representante del soul americano, viajarían más allá de las estrellas representando a la humanidad.

Tal vez un día una entidad inteligente lo descubra y pueda sentir la misma emoción que nosotros al escucharlo.

6 comentarios:

Galahan dijo...

Anda, así que de revolcón eh! Jeje!

En fin, qué grande Willie Johnson, que hijadeperra su madrastra (por dos razones) y que triste la vida que le tocó vivir.

Pero gracias por alegrarnos las del resto.

Genial post!

ruvias intelijentes dijo...

osti!!!!

no podia ser mas triste la istoria. i como dize galahan, que ijaperra!!!

grazias por seguir contandonos istorias, Julie

vesis, guapa

Miss Julie dijo...

Ja, ja, ja... ¿No sabeis que hay pecado de gula?

Y que estamos en Cuaresma y se peca comiendo carne...

Angela dijo...

Gran historia, gran capitulazo y gran narradora (tú). Por cierto, que estoy que vivo sin vivir en mí por saber cómo empieza la sexta... y si cierta persona evoluciona favoreblemente (y hasta aquí puedo leer.) Un besote, guapa!

Orvil dijo...

Ahhh, el mítico Blind Willy... No conocía esa historia, pero si su música.

La historia del blues está llena de historias legendarias. La más famosa por supuesto es la de Robert Johnson, que un buen día dejó su pueblo sabiendo apenas tocar la guitarra para aparecer un par de meses después por un motelucho de carretera y tocar frente a un tosco grabador las veintipico canciones que sentaron las bases de la música popular norteamericana. Tras eso, desapareció sin dejar rastro.

La leyenda es que entre entre su salida del pueblo y la grabación que lo convirtió en leyenda, el Diablo se le apareció en un cruce de caminos y le convirtió en el maestro del blues a cambio de su alma.

A parte de ese mito fundacional, la historia del blues está llena de predicadores, fornicadores, plantaciones de algodón, lobos aulladores, mujeres adúlteras, licor de patata, armónicas sangrantes y toda el alma que cabe en doce compases.

Miss Julie dijo...

ÁNGELA: Pues sí, hija, yo también estoy en un sinvivir. No te digo más que me he puesto a curiosear por esos mundos de la red a ver qué pasa.

ORVIL: ¡Qué bien escribes, capullo!