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14 octubre, 2007

Imprescindible buena presencia...


...una petición que estamos acostumbrados a ver en cualquier oferta de trabajo ya sea solicitando médico, telefonista o tornero-fresador y matricero; se pueden pasar por alto cuestiones como la experiencia (no se necesita experiencia) y la preparación (a cargo de la empresa) pero nunca, nunca encontraremos una oferta sin la frasecita de marras. Si eres feo/fea lo tienes crudo, amigo/amiga.

Sin embargo, y a pesar de lo que puedan creer algunos, el asunto de la belleza física como valor no es potestativo de la sociedad actual, y si no que se lo pregunten a Cyrano, el famoso personaje de Rostand, culto, valiente, ingenioso, divertido pero feo de narices (perdón por el chistecillo facilón); y con esa pinta, cómo va a conseguir el amor de Roxana si ella además se pirra por los huesitos de un chiquilicuatre mosquetero, superficial, inculto, soso y aburrido pero alto, guapo y de buen ver.

Y a cuento de qué salgo ahora con tanta obviedad, os preguntareis. ¡Ah, queridos míos! Pues porque el mismo día 4 que comenzó con la impactante noticia de la muerte de Carlos Llamas, también me ofreció la posibilidad de vivir unas horas de una enorme emoción disfrutando de la representación de "Cyrano de Bergerac", protagonizada por uno de los mejores actores españoles e, inmerecidamente, también uno de los menos conocidos por el gran público: Jose Pedro Carrión.

Cyrano, estrenada en 1897 en París, es una de mis obras favoritas porque, como todo buen texto teatral, película u obra artística trasciende el tiempo, el espacio y el lugar, se universaliza y puede llegar y emocionar a cualquiera.

El tema del aspecto físico por encima de todo está tan presente en nuestra sociedad, el drama del que no "da la talla", de quién no llega al nivel que exigen los cánones de belleza crea tanta infelicidad a tantas y tantas personas que no resulta difícil para un espectador de hoy comprender la tragedia de Cyrano.

La película de Rappenau, con un Depardieu inconmensurable, es todo un ejemplo de que un clásico también se puede llevar al cine y resultar emocionante y divertido. (Por cierto que bien merecía el Oscar a la mejor película extranjera que le arrebató otro filme del que hoy pocos se acuerdan)

Sin embargo, ver el Cyrano de Depardieu y el interpretado por Jose Pedro no son placeres excluyentes, quizás todo lo contrario. La sinergia, la conexión, la energía que un espectador teatral recibe de un buen actor, de una buena obra, de un buen texto es tan especial que puede llegarte tan hondo como para no ser capaz de levantarte del asiento hasta que el acomodador amablemente te hace ver que eres el último que queda en el patio de butacas.

Para ser justos hay que resaltar también la actuación de la actriz, Lucía Quintana, que interpreta espléndidamente a Roxana.

La dirección es de John Strassberg, hijo del mítico Lee, y de quién os hablaré en otro momento.


01 noviembre, 2006

Veinte años, ¿no es nada?... (2)

...sí, todos tenemos un pasado aunque en este caso es más bien un pasote.
Efectivamente, amiguitos, son Iñaki Miramón y Amparo Larrañaga, con 20 años menos -unos niños- interpretando una función, "La belleza del diablo", en la que aparecían así por exigencia del guión, supongo.


La foto es de la revista de teatro "El Público" (septiembre 86) y el pie de foto también tiene su puntito: Adán y Eva en traje de época

17 octubre, 2006

Miss Julie y el escribidor

A. Strindberg (Dramaturgo)
Queridos amigos:
Mi nombre "artístico" es un modesto homenaje a MISS JULIE, obra de este señor dramaturgo con esa cara de loco que ciertamente estaba loco y además era misógino; no sé si uno llevó a lo otro u otro a lo uno, pero el odio a las mujeres se refleja en todas sus obras. ¿Todas? No. Miss Julie resiste cual aldea gala y su protagonista "queda como la víctima frágil y maleable de un criado con aires de grandeza y gran habilidad para usar a las personas a su antojo", dando al traste con las intenciones de Don August que "pretendía hacer la antiNora –protagonista de Casa de muñecas, obra escrita por el Sr. IBSEN, y símbolo en su época de mujer moderna– pero le salió un personaje femenino tan complejo que se le escapó totalmente de las manos". (Quién dice que los personajes no tienen vida propia, ¿eh?)
Y ésta, mis queridos niños, es la razón por la que he adoptado este alias tan simpático y que tanto os gusta. Espero que vuestras dudas -los que las tenían- hayan quedado aclaradas. Su secreta y segura servidora que besa su mano.
Miss Julie

Escena de MISS JULIE