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11 mayo, 2008

EL ESPEJO (***)

Desde muy pequeña el espejo me ha resultado un elemento fascinante. Cada vez que me lavaba las manos subida a un taburete de madera porque no llegaba ni a abrir el grifo, no podía evitar preguntarme por qué si me ponía de puntillas y miraba hacia adentro podía ver cualquier parte del baño aunque no estuviera justo enfrente, como si tras el cristal hubiera otro baño igual pero con los objetos colocados al contrario. Recuerdo haber intentado posturas imposibles para comprobar que mirase por donde mirase siempre veía ángulos de la habitación que quedaban lejos de lo que era el límite del espejo.

Luego supe que la propia Alicia, tras su aventura por el País de las Maravillas, se sintió también atraída por lo que había al otro lado del espejo. Y quién no ha oído la leyenda de Verónica, o la de Bloody Mary, ambas muy parecidas: Si te pones frente a un espejo a medianoche, iluminado por la luz de unas velas, con unas tijeras abiertas hacia ti y dices su nombre tres veces aparecerá una mujer de pelo negro y largo, ojos oscuros como el asfalto y cara blanquecina, te pedirá que adivines la fecha de tu muerte, si aciertas te salvas, si no...

Desde la antigüedad el espejo ejerce una fascinación especial, el propio Aristóteles en su "Tratado sobre los sueños" dice que "en los espejos perfectamente limpios, cuando las mujeres les dirigen su mirada durante la menstruación, la superficie del espejo se torna cual nube sangrienta" y Plinio también hizo referencia a ello en su "Historia natural".

No hace tanto, en algunos pueblos castellanos se tapaban los espejos cuando alguien fallecía para evitar que el alma del muerto pudiera introducirse en ellos, quedando el alma presa en ese otro mundo del reflejo.

Hace poco he encontrado un espejo en la calle, parecía antiguo y tenía un marco de madera precioso, algo deteriorado pero con una manita de lija y barniz o pintura podría quedar muy bien. Lo he tenido en casa unos días, al principio estaba encantada pero poco a poco he empezado a inquietarme, a preguntarme qué personas se habrán mirado en él, qué escenas y situaciones habrá reflejado. Y ayer lo dejé bien apoyado en la esquina de mi calle, junto a los cubos de basura. No tardaron ni un cuarto de hora en llevárselo. ¿Sabrá quién lo hizo lo de Bloody Mary, Verónica o Candy Man?

Aquí os dejo una situación inquietante. ¿Qué haríais si no vierais vuestra imagen en un espejo?

Agradecimientos para Vigalondo ya que lo he tomado prestado de su blog.



(***) ACTUALIZACIÓN:
A propósito de este post, Ágata me ha dedicado un relato inspirado en él. Si haceis pupita aquí podréis leerlo.